Adios… y gracias…mi Ruah…

Foto el 8-4-16 a las 17.53

“Hoy no me podido levantar. Ha sido una faena porque me he vomitado encima. Estaba muy cansada. Llevaba varios días sin comer. Mi humana me daba la comida con jeringuilla. Pero aún así, yo lo único que quería era beber. Tenía una sed de mil demonios, y no entendía su cara de preocupación cuando me veía beber tanto. Oí como hablaban de llevarme al veterinario, y así lo hicieron hace unos días. Total que desde entonces me daban una pastilla y esa comida especial.

Mi humana se comportaba raro. Simpre he sido de ponerme encima suya y ella muy de decirme cosas, ya sabéis, le gusta hablarme raro. Pero no era igual. Yo notaba cierta tristeza que ella intentaba ocultar diciéndome cosas bonitas.

Un día vino del veterinario y me dijo: “dos años más por favor, dos años más… O uno…”. Pero todos sabíamos que yo ya habia gastado 6 de mis 7 vidas.

Y esta mañana, empezaba a finalizar la séptima. Me lavaron, me cogieron, me abrazaron, y sentí que comenzaban a llorar. Me dejó en el suelo y vio que no me sostenía. Había momentos que no recuerdo muy bien, porque me quedaba como en blanco mirando al horizonte. Hijos, que ya tengo una edad, puedo permitirme tener despistes, digo yo. Y es que enseguida venía alguien a buscarme y a colocarme en mi cojín.

Lo que sí notaba es que tenía más frío. Me acurrucaba para dormir entre el brazo y el cuello de mi humana, y ella decía que lo hacía de forma diferente. Qué se yo. Lo que pasaba después es que me cubría más con su brazo… y qué bueno ese calorcito.

Tras lavarme y tenerme en brazos, escuché como alguien decía: “ha llegado el momento. Hay que dejarla ir”, y después mi humana me puso en otros brazos y salió del salón a por el transportín. La oía llorar.

El camino al veterinario es muy corto, a penas 100 metros. Ensguida pasamos. Esta vez no me abrieron la puerta del transportín, sino que quitaron la parte de arriba. Me miró, las miró y habló de la responsabilidad de querer bien y saber decir adios. Yo noté el cariño y noté su tristeza. Pero yo estaba tan cansada…

Me pusieron una inyección y antes de dormir oí que el veterinario decía: “va a tardar dos minutos en dormirse”, y sentí un beso en mi cabeza mientras el sueño se apoderaba de mí…”

– ¿Puedo cogerla en brazos mientras se duerme?

– Claro…

Yo no podía evitar acunarla, aunque sé que le gustaba lo justo. Qué breves son dos minutos.

– “Ya  está dormida. Puedes dejarla”.

Y dejé su pequeño cuerpo inerte entre el desgarro, la tristeza y el llanto…

Gracias mi Ruah… qué vacío me dejas, cuánto cariño compartido… y qué fortuna de habernos tenido 17 años…

PD: los duelos tienen muchos apellidos e intensidades, pero tienen en común la pérdida de algo querido. El duelo por un ser amado, por una trayectoria de vida truncada por un abandono, por un accidnete, por lo que pudo haber sido y no fue… El duelo por un compañero de vida, por alguien significativo… Y aquí, los que tenemos animales, sabemos que nuestra pérdida es del tamaño del vínculo que habíamos establecido con ellos…

No os dé vergüenza llorar su pérdida.

Yo tadavía sigo esperando que venga a recibirme al llegar a casa, … y todavía miro su silla preferida  y me entristezco cuando veo que está vacía…

 

 

 

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Acerca de Ruah

Psicóloga, psicoterapeuta, máster en etología y bienestar del animal de compañía
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