Como perros y gatos

IMG_2518

Yo vivía tan tranquila y tan feliz con mi humana hasta que vinieron a vivir a casa dos perros. Al comienzo venían como de visita, pero cuando vi que dejaban el cuenco de comida… Eso es igual que cuando alguien deja en el cuarto de baño de los humanos el cepillo de dientes… Malo: ¡tienen expectativas de continuidad! Y vaya que si continuaron… Aún los tengo aquí.

Pero al fin y al cabo, estos venían de estar con otros gatos, así que en poco tiempo les puse en su lugar, les dejé claro de quién era la humana y la casa, y comenzamos a respetar tiempos y lugares.

A uno de ellos, Nico, le daba por pastorearme. ¡Qué pesado! Tuve que usar mi gancho de izquierdas, e incluso el de derechas alguna que otra vez, pero me miraba con esos ojitos de buenazo y no podía sacarle las uñas. Ganchos almohadillados. Pero el chico lo entendió enseguida.

Con Ginga la cosa fue distinta. Me miraba como en la distancia y cuando pasaba cerca de ella, lanzaba un bocado al aire y en cámara lenta. Nunca me tocó. Luego entendí muchas cosas: el dolor de sus patas y, lo que más respeto me causó: su relación con Vilma.

Hacía años, Ginga había tenido embarazos psicológicos, y en esos períodos decidía adoptar a Vilma. La pobre gata aguantaba lametazos, traídas y venidas… Nunca estuvo tan limpia. Su relación era envidiable. Y continuó siéndolo incluso cuando desaparecieron los embarazos.

Pero Vilma era mayor. Y un día murió. Tremendo día. Doloroso día. Inolvidable día.

Ginga la buscaba y la buscaba al volver de cada paseo. Olisqueaba los lugares donde Vilma dormitaba, iba donde estaba el arenero, recorría todas las habitaciones… y no encontraba nada. La tristeza se veía en sus ojos con tanta evidencia, que no hacía falta preguntarse por qué había dejado de comer y por qué no quería salir del transportín.

Al conocer esta historia, hicimos un pacto de respeto. Y todo nos fue bien.

Cuando más o menos ya tenía controlado el mundo canino, se presentaron en casa con un cachorro. Madre mía, ¡pero que habría hecho yo para merecer aquello! Era más o menos de mi tamaño, y la muy perra -no es un insulto, es una descripción de su condición- se empeñaba en jugar conmigo como lo había hecho anteriormente con sus hermanos: que yo intentaba apartarla con las patas delanteras, ella pensaba que quería jugar y hacía lo mismo; que bajaba de la encimera después de comer, me esperaba abajo haciendo el arco y siguiéndome a todas partes pegándome mordisquitos; que estaba sentada encima de mi humana tranquilamente y ella venía a ponerse también, yo movía el rabo y la muy tonta pensaba que estaba contenta; que estaba descansando en mi cojín, venía a decirme “quieres jugar, quieres jugar”, y yo no le hacía caso, sollozaba y ponía su hociquito enfrente de mí. Y como se me ocurriera sacar la pata para decirle que ahora no quería, pensaba que estaba jugando, y vuelta a empezar.

¿Pero es que nadie a enseñado “gato” a este perro? Tuve que ser gráfica, bajarle de internet un par de carteles y explicarle que nuestros lenguajes son antagónicos.

Yo pensé que dicho esto, todo estaría claro. Pero qué ilusa de mí. Al final tuve que aprender que la pobre no puede con tanta energía, y que es superior a sus fuerzas no saludarme cada mañana, no esperarme cada vez que bajo de algún lado y no sollozar cuando no quiero jugar con ella. Luego me pone ese hociquito, me da un lengüetazo, y me pasa como con los ojos de Nico: qué voy a hacer. Así que opto por quedarme quieta cuando viene a saludarme, y si me toca mucho la moral, darle un pequeño zarpazo sin zarpas.

PD: si quieres saber cómo lo vivió ella, puedes leerlo en las crónicas de Tea.

IMG_3114

Acerca de Ruah

Psicóloga, psicoterapeuta, máster en etología y bienestar del animal de compañía
Esta entrada fue publicada en Comportamiento social, Comunicación. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s